Crónicas Viajeras
Por Nilda Puchades
Siempre me ha gustado viajar, pero esta vez, mis alas me llevaron bien
lejos ya que fueron a posarse en la Patagonia. Allí pude disfrutar,
junto a mí esposo René y unos queridos amigos cordobeses, de los más
bellos paisajes que la naturaleza haya podido brindar. Desde arco iris
entre montañas heladas hasta glaciares danzando por el lago o canal de
Begel, todo fue un sueño.
Como si todo esto fuera poco, también tuvimos la dicha de visitar
Córdoba, gran Ciudad colonial llena de historia, amor y cultura. En esta
ciudad, y a petición de mí hermana Marily, visitamos a Celia Pecini,
Delegada del Cove Rincón en Argentina, y con gran placer, pudimos
conocer su estudio o “rinconcito” donde guarda grandes obras de pintura
y escultura. René y yo quedamos maravillados con el gran talento de ésta
excelente artista. Su obra puede complacer hasta el gusto del más
exigente. Artista dentro de un estilo, yo diría, ecléctico puesto que
hay una mezcla de misticismo y realidad, combinado con varios estilos.
Todo esto bajo un sólo pincel, lleno de colores intensos y armonía
exquisita. Con Celia visitamos el monasterio de San José Carmelitas
Descalzas y el Museo de Arte religioso Juan de Tejeda. Allí hace tiempo
ya, nos contó, su tía Susana, que Celia había expuesto exitosamente. En
fin, fue un placer conocer a una familia tan talentosa desde Celia con
sus pinturas y esculturas pasando por Susana con sus poesías hasta
Guiliano, de 5 años, con su violín. Todos ellos nos causaron una gran
impresión. Los invito a todos para que viajen y enriquezcan su espíritu
de la misma forma que yo enriquecí el mío, cuyos recuerdos los guardaré
en un lugar muy especial de mi corazón.